Mrs. Alberto Canen, Mercedes Carreira, Editor
2012
Era claro para mí que el Génesis era un relato real, eran hechos que podían haber ocurrido pero que estaban de alguna manera enmascarados. ¿Cuál era la clave?, ¿cuál era la piedra roseta que me permitiría interpretar la narración? La clave -descubrí-, era que el relato, el texto, era una narración de alguien que contaba lo que veía. Esa era la clave, ese era el tablero -por decirlo así- sobre el que había que montar las piezas de este rompecabezas. En el texto de la Creación existía un observador, un narrador. No eran sólo versos, no, estaba claro que era un relato. El relato de un observador. Al introducir esta variable -el observador-narrador-, todo cobró sentido. A partir de allí lo demás fue simplemente buscar las preguntas correctas: ¿fue una visión o una revelación?, ¿o ambas?, ¿qué tiempo le llevó la visión?, ¿quién era?, ¿dónde vivía?, ¿cuál era su ubicación? La ubicación, la ubicación era determinante. El observador y su ubicación eran las piezas fundamentales para comprender el relato de la Creación. Este libro describe el camino que debí realizar desde La Biblia hacia la ciencia en un ida y vuelta permanente hasta lograr desentrañar el misterio. Los animo a que me acompañen en mi descubrimiento. Tomemos una taza de café, busquemos un sillón cómodo, y dejemos de lado por un momento los preconceptos. Abramos nuestra mente y observemos que misterios han estado ocultos detrás de los versos del Génesis por más de tres mil años.
Read this work at the World Public Library (library card needed).