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La odisea de Tabal y Umma : Una aventura en la prehistoria

JG Millan

2024

Abstract

La tribu avanzaba lentamente formando una hilera a través de la estepa. El jefe, siempre delante, marchaba con la vista fija en el horizonte portando sus armas: dos lanzas de madera de acacia con puntas de sílex, otras dos más de madera de tejo, dos afilados cuchillos elaborados a partir de las costillas de un búfalo, y un par de hachas de mano también realizadas con sílex. El primer hombre detrás de él marchaba a corta distancia y portaba un equipamiento similar, además de arrastrar un pesado fardo de pieles con algunos enseres. Más allá seguían tres mujeres que también marchaban en fila india, aunque a corta distancia entre ellas. Las tres llevaban bebés en uno de los brazos, mientras que con la otra mano agarraban a otros niños que a su vez sujetaban a otros. Les seguían otras dos mujeres jóvenes, sin niños, y cerraban la famélica comitiva tres hombres, dos de los cuales hablaban entre sí. Entre el jefe y el último de los individuos, bien podría haber una distancia de unos cien pasos. El sol del mediodía se desplomaba inclemente sobre sus cabezas, y eso había hecho que se quitaran las pieles y las llevasen atadas a la cintura. Todos marchaban así, incluidas las mujeres, excepto una de ellas, que, a pesar del calor, permanecía con el pecho cubierto. Algunos buitres ya sobrevolaban la zona, en silencio, presintiendo el fatídico desenlace de una tribu que se encontraba francamente en las últimas. Tan solo el llanto de los pequeños parecía perturbar la quietud de la tarde estival. Pero no estaban solos. Allá, sobre la cima de la aguja rocosa escarpada que el viento había modelado durante eones, otros dos hombres los vigilaban de cerca. —Es Samman. No me cabe la menor duda —dijo uno de ellos, mientras el otro asentía. —¿Por qué habrán vuelto? —preguntó este último. —No encontraron caza, Tabal. Las tierras del sur deben ser todavía más áridas. Los dos callaron durante unos instantes y siguieron observando. —¿Por qué van tan dispersos? Si les atacaran las fieras, estarí

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