Ing. Ing. Francisco Guerrero Castro, Francisco Guerrero Castro
2011
Esta obra señala y decodifica los signos y símbolos de la identidad higüeyana. La verdad del pasado es la historia y en ella se valida lo demostrable. El historiador llevará vida límpida, alejada de la política, desviaciones, vilezas, celos y pasiones. La historia está en los libros que es en donde se miden los escritores. Historia es un término que designa el acervo de sucesos que conforman el hoy, el por qué más inmediato, la raíz y el sentido de nuestra sociedad. Sirve para crear un esquema mental individual, sano e intelectual; marcar la distancia justa entre los que la dan por inválida y usted. La historia forma parte de nuestro vivir y conocerla nos ayuda a adquirir una fuerte identidad. La historia es fuente de sabiduría; nos enseña nuestras fortalezas, debilidades; que hacerse hombre no es cómo se comienza, sinó cómo se termina. Conocer la historia nos permite crecer, construir. El Dios en quien creemos se ha revelado en la historia. Los higüeyanos tenemos una deuda en virtud de los tributos, en vida y bienes, que depositaron nuestros ancestros en las arcas del ensueño, antes y después de 1492. Somos una comunidad de valores y mantenerlos en la mente, hoy y mañana, es honrar tan noble acreencia; una forma de dotar de sentido la existencia; un modo de completar, salvando las distancias, la misión que hace ya cinco siglos emprendieron nuestros antepasados. Me ha inspirado escribir esta obra el amor profundo que siento por mi pueblo, su iglesia colonial, sus espacios, sus calles en noches oscuras de silencio con aire que viene de los campos; sus cementerios con sus muertos que son historia, con cruces que ya el olvido borró.
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