Eduardo Eugenio Salgado Reyes, Translator
La adoración de Diana en su bosque sagrado en Nemi1 fue de gran importancia y de antigüedad inmemorial; y ella era adorada como la diosa de los bosques y de criaturas salvajes, probablemente también de animales domésticos y de los frutos de la tierra; y se creía que ella bendecía a los hombres y mujeres con descendencia y que ayudaba a las mujeres con el nacimiento de sus hijos; que su fuego sagrado guardado por vírgenes castas, (fuego) que estaba encendido perpetuamente en un templo redondo dentro del establecimiento; que asociado con ella estaba una ninfa de agua (llamada) Egeria que descargaba las propias funciones de Diana, ayudando a mujeres bajo pruebas, y quien popularmente se supone que se apareó con un rey con un viejo rey Romano en la arboleda sagrada; aun más, que la Diana del bosque misma tenía una compañero varón de nombre Virbius [Rex Nemorensis, Editor] quien era para ella lo que Adonis era para Venus, o Attis para Cibeles; y por último, que este mítico Virbius fue representando en tiempos históricos por sacerdotes conocidos como los Reyes del Bosque, quienes regularmente morían por la espada de sus sucesores, y cuyas vidas eran en cierta manera ligadas a la vida de un cierto árbol, ya que siempre y cuando el árbol no fuera herido, ellos estarían libres de ataques. (Frazer, Sir James, 1993, p8) Será entonces para el lector o prácticamente discernir y llegar a su propia conclusión sobre el contenido de esta obra; si es valioso, útil, o como sea. Yo me limito a entregárselo de una forma que se entienda y que sea clara, al idioma castellano latinoamericano, de un inglés arcaico y del siglo XVIII de nuestra era. Charles G. Leland también es autor de otros libros de folclor y metafísica, entre los cuales, destacan: Los Gitanos (1882); Los Gitanos ingleses y su idioma (1874); La Voluntad Mística (1907, post-morten), entre otros.
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