Valentino Valentino
No podía siquiera cobrar venganza. Aquella revelación hizo que Gugumatz se deprimiera y aflorara en él el destino del que ninguno se apartará. Sus últimas esperanzas se esfumaban con su actual testimonio y por ende la futilidad de su existencia. ¿Esto era todo? ¿Para qué sirve la consciencia y el conocimiento? ¿De qué sirve el amor? ¿Para vivir en un sufrimiento continúo? La vida inteligente a su alrededor era inexistente y nadie podría oír sus lamentos ni entender su dolor. Estaba atrapado en la nada, girando en el vacío sin razón alguna, por inercia. No hay más que hacer. Está hecho. Abrió su traje espacial y separó el tanque de embriones. Lo tomó con las dos manos mientras se paraba al borde del cráter que abría hacia el espacio ese océano infinito.
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