Koenraad Moreau
« La religión católica, como sabéis, no contradice a ninguna doctrina que sea verdadera, a ninguna institución pública o privada que tenga como fundamento la justicia, la libertad y la caridad, sino que todo esto resulta alentado, realzado y perfeccionado por ella. No se opone a la índole natural de ningún pueblo, a sus costumbres peculiares, ni a su civilización, que benévolamente las acoge y con ellas como con nuevos y variados adornos se embellece ». La Iglesia no está sometida a ningún Estado : « La Iglesia no llama a sí a un solo pueblo, a una sola nación, sino que ama a todas las gentes, de cualquier raza que sean, con aquel amor sobrenatural de Cristo que debe unir a todos con un vínculo de fraterna y mutua solidaridad. Por eso nadie puede afirmar que ella esté al servicio de una determinada potencia, ni se puede pedir a la misma que, rota la unidad de la cual su Divino Fundador la ha querido adornar y, constituidas Iglesias particulares en cada nación, estas se separen desdichadamente de la Sede Apostólica, en la que Pedro, Vicario de Jesucristo, sigue viviendo en sus sucesores hasta el fin de los tiempos. Si una comunidad cristiana cualquiera quisiera hacer esto, se secará como el sarmiento arrancado de la vid, y no podrá producir frutos saludables ».
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