W. E. Best
El evangelio no es forzado sobre los elegidos contra de su voluntad (Sal. 110:3). El hombre no tiene la capacidad de responder a Dios a menos que nuestras voluntades se cambian mediante la regeneración por el Espíritu Santo. Dios da la fe a los cristianos a creer y obedecer. Este cambio nos hace dispuestos a aceptar el Evangelio. Puesto que la salvación es enteramente el acto soberano y gracioso de Dios, no depende del hombre, por lo que no se puede perderlo.
Read this work at the World Public Library (library card needed).