World Public Library

Bruma

Valentino

Abstract

El dolor no cesaba de martirizarme y otra vez volvió a mí el recuerdo de Míster Hastings. Con gran asombro, descubrí al Bombón Playero encallado cerca del aeropuerto de Roatán, isla abajo. Subí por la proa enterrada en la arena y examiné cada uno de sus rincones. No había rastro de Míster Hastings. Ya en la cabina, pude dar con la bitácora del barco. «Hace treinta años que cerca de estas aguas perdí a mi amigo Narciso Way en las fauces del Gran Segueta», estaba anotado. «Y desde entonces la Niebla no ha cesado de perseguirme». Esto me pareció excesivo: ¿acaso había muerto yo? Seguí dándole vueltas a las hojas; cogí otro diario. «Los ataques de bruma se han incrementado. Gran parte de los marineros han reportado una gran actividad lumínica en los cielos. Bolas de luz que parecen moverse fluidamente en el espacio como si fueran células dentro de citoplasma u otras que simulan bailar en un concierto terrorífico de apariciones espontaneas no renuncian a manifestarse en el firmamento. »Y luego aquellos temblores de tierra que no hacen más que provocar maremotos. Hace un mes se perdió una aldea entera en las costas de Yucatán y tierra adentro, una ciudad. Esto es increíble. »He tratado de darle una explicación racional a este asunto visitando, para disgusto mío, algunas bibliotecas de Nueva Orleans: »Mister Barkham Burroughs ha hecho la siguiente glosa respecto a la bruma en tiempos pasados. Por ejemplo, menciona que el 19 de mayo de 1780 este fenómeno se extendió desde el noreste hasta el este de New England, tan lejos como la ciudad de Albany y al sureste de la costa de New Jersey. »Menciona incluso que esto fue inmortalizado por el poeta Whittier en uno de sus poemas.

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